Un deseo, un gracias, una bendición
Un deseo, un gracias, una bendición
No. Es completamente gratis y no hay nada que comprar. Lo hacemos para nuestra comunidad, porque los queremos. Ya está.
No. Nunca. Se imprimen de forma automática, dobladas, sin que nadie las lea. Nadie las abre, nadie las cuenta, nadie las publica en ningún lado. Va del papel a la piedra. Lo que escribas queda entre tú y Dios.
Porque son los días en que aquí se pide. Rosh Hashaná empieza el 11 de septiembre al caer el sol, y es el comienzo del año judío. Diez días después llega Yom Kipur. La tradición dice que en Rosh Hashaná se escribe lo que va a pasar en el año, y que en Yom Kipur se sella. Esos diez días de en medio son los días de pedir. El Muro se llena de gente. Ahí es donde entra tu petición.
Es lo que quedó del Templo de Jerusalén, el que estaba en pie hace dos mil años. Los romanos lo destruyeron y de todo aquello sobrevivió una de las paredes de contención, de piedras enormes, del lado oeste. Aquí lo llamamos el Kotel, el Muro Occidental, y tú quizá lo conoces como el Muro de los Lamentos. Desde hace siglos la gente viene, se acerca, apoya la frente en la piedra y deja escrito lo que le pesa en un papelito doblado dentro de una grieta.
Sí. El 15 de septiembre queda todo filmado: Sergio llegando, las piedras de cerca, y las peticiones entrando una detrás de otra. La tuya está ahí, con todas las demás. Te avisamos por correo cuando el video esté listo.
Se queda en el Muro hasta Pesaj, en primavera. Ese día se limpia el Muro y se sacan todos los papeles con cuidado, uno por uno. No se tira ninguno. Nunca. Se llevan al Monte de los Olivos y ahí se entierran, en tierra de Jerusalén, para siempre. Lo que escribes jamás se pierde.